Que nada nos quite nuestra manera de disfrutar la vida,

Hay días que uno no se levanta con ganas de sonreír, y mucho menos de hacerle sonreír a los demás. Esos días donde la realidad parece tener un solo punto de vista, el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no está para bromas. En esos días los que trabajamos intentando hacer sonreír a este país, tenemos un pacto. Sin previo aviso y sin que nadie se dé cuenta, al primer síntoma de que el mal humor nos está ganando la batalla, nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Nos damos ánimos, que si estás más delgado, que si tú estás más joven, a ti te está creciendo el pelo, si estás más gracioso. Nos contamos algunos chistes que nos sabemos de memoria, pero fingimos reírnos como si fuera la primera vez. Y así pasamos el rato, hasta que finalmente alguien hace la pregunta:
-Maestro, ¿se puede ver cada día el lado bueno de todo, con la que está cayendo?



- (sonido de teléfono) ¿Hola, Es el enemigo? –Miguel Gila.

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