Que ese día el villano tenía algo que decir.


Compañeros seguidme, el pasillo es largo, pero la estancia va a ser corta, tocad las vetas de la madera de la pared, crujen, ¿no es fantástico?, pisen los trozos de cristal, no os dolerá, venid, vamos a cenar, yo invito.  No tengan miedo, les encantará.
La luz se encendía con una palmada, las calaveras de la mesa simple decoración, ya había invitados sentados, estaban muertos de hambre, los truenos de fuera solo son efectos especiales de la función.
Que si monto todo este espectáculo es solo para decirles que los buenos no sois tan buenos como decís ser y los malos no somos tan malos como aparentamos, venid a jugar conmigo y con mis problemas. Que sí, tengo furia incontrolable, tengo delirios de grandeza, pero amigos, yo soy el villano, ya no tengo escapatoria, pero vosotros tampoco, disfruten de la cena.



Déjate de tanta apariencia, todos sabemos de que se trata tu engaño.