No hay error mas grande que tomar el camino fácil,

Tiempo, todo el mundo dice que es cuestión de tiempo. Entender, es cuestión de tiempo, madurar, es cuestión de tiempo. Crecer, cuestión de tiempo también. El tiempo es algo demasiado subjetivo como para pensar si algo es cuestión de tiempo. El momento en que la verdad corrió libre, el nacimiento de una canción, la muerte de un sueño, el primer mordisco al pan, el momento en el que agua toca tu cuerpo cuando te duchas, el inicio de un deseo, las buenas noticias, el ligero deslizamiento de las ruedas de tu bicicleta roja, la respiración que sientes cuando abrazas a una persona, cuando encuentras algo que esta perdido, incluso a ti mismo. Instantes, momentos, tiempo.
No recordar cuando empezaste a olvidar, estar cerca del límite. Sé que sabes a que me refiero y en realidad discrepo en casi todas tus formas de disfrutar la vida, pero parece que estamos de acuerdo ahora, en ese momento en que la libertad parece que te ata aun más. El momento donde lo que realmente te ata es el tiempo.

Paso a paso.

Que no es nada nuevo, no es cosa de ahora. Llevas varios años viviendo en este desorden. Sabes? Siempre recuerdo aquella frase que me dijiste hace tiempo: hay que reír más veces de las que se llora. Tantear el futuro es demasiado difícil si lo haces tú solo. Te necesito. Que lo irreal nos invade, no tiene sentido que sientas una cosa y hagas otra. Pero es difícil, tanto que a veces te preguntas si merece la pena, hay demasiadas palabras vacías, no sientas por sentir, porque no llenarán tu vacio. Explotas. Y ni preguntas porqué, has explotado ya tantas veces que te resulta normal, parte de la rutina, parte de tu vida; hasta que alguien te dice: empieza por lo primero, no te obceques, hay más cosas en el mundo de las que caben en tu cabeza, la cual se corrompe en cada explosión. Las metas que no se consiguen, los grandes esfuerzos y las pequeñas recompensas. No entiendes la cantidad de cosas que encierran un silencio, no lo entenderías, ni yo puedo hacerlo. No es cosa de ahora, llevas varios años viviendo en este desorden.

A día de hoy,

Suena en mi cabeza, se retuerce y tiene hambre, mira a aquellos que creen conocer sus defectos, es azul el invierno, y en este frío no se puede despegar. Que todos acabamos sucumbiendo en ciertos vicios, presas de las apariencias, de agobiarte por las carencias, de levantarse por inercia. Que ninguno somos quien, con pequeños sueños, delitos dulces, dar de bruces con botellas de cristal, ceniceros que se consumen como los recuerdos cuando estamos locos. Condenados a echar de menos eso que nunca tuvimos, a asfixiarnos con expectativas cuando todo está por empezar, buscar siempre la felicidad en el equipaje y no en el paisaje, que todo pasa, por mucho que grites que este verano es frío, un invierno y un otoño en la historia, que siempre esperamos al siguiente tiempo, y las segundas oportunidades, dibujando en el agua, trazos efímeros, como los sentimientos, como andar derecho. El surco de las lágrimas o las riendas de tu sonrisa, cógelas, con calma. Que desde hace tiempo ya no me importa que sea lunes, el dolor del despertador se suaviza pero nadie se salva, que si quema me aguanto. Tener que decidir, si gritar en silencio, o reír por cumplir, preso de las costumbres, del sentido común, de las ocurrencias, y de las cosas que no sabes, que todo está por ver, y si quieres seguir vivo te lo tienes que creer. Enfrentarse al coraje, no saber quién eres y ser tu mismo y que si hay que deshacer se deshace. Que tengo el defecto de sonreír solo por no estar muerta, escribir libertad en un espejo empañado y alejarte de este suelo que desvaría.