Levanté mi cabeza y junto a mi había una mujer con una cesta en la que ella decía que había trozos de su alma. Había miles de tonterías que a mi me parecieron preciosas y muy curiosas. Me dijo que cogiera la que más me gustase y cogí un collar de un gato naranja.
Después de esto nos hicimos grandes amigas, yo veía como se iba quedando sin nada en la cesta, era una mujer con pocas cosas que decir pero todo lo que decía me entraba como un gélido golpe en mi cabeza y no podía quitarle razón.
Entonces pasó, dio su último trozo de alma y conforme se alejó la persona que se lo llevó, la mujer empezó a encontrarse muy mal, se derrumbó en el suelo y yo no sabía que hacer, la llamé sin saber su nombre la cogí le supliqué que no me dejara a pesar de que la acababa de conocer. Entonces me dijo: "no luches, amiga" y murió.
Yo no me podía creer lo que acaba de pasar en esa tarde, que podía hacer yo en ese momento....
Me quité el colgante que me regaló y lo volví a dejar en la cesta. En ese momento la mujer empezó a respirar y empezaron a aparecer todas las personas a las que ella había regalado trozos de su alma y las volvían a poner en la cesta.
La mujer como por arte de magia se empezó a poner mejor que nunca y cuando ya era una persona repleta de vida me dijo: " no luches amiga, si la lucha no te quema por dentro, si no darías tu vida por eso por lo que luchas, no luches, por que si es así te garantizo que serás feliz, o por lo menos serás feliz contigo misma y no tendrás que huir nunca más de lo que tienes dentro".
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