A día de hoy,
Suena en mi cabeza, se retuerce y tiene hambre, mira a aquellos que creen conocer sus defectos, es azul el invierno, y en este frío no se puede despegar. Que todos acabamos sucumbiendo en ciertos vicios, presas de las apariencias, de agobiarte por las carencias, de levantarse por inercia. Que ninguno somos quien, con pequeños sueños, delitos dulces, dar de bruces con botellas de cristal, ceniceros que se consumen como los recuerdos cuando estamos locos. Condenados a echar de menos eso que nunca tuvimos, a asfixiarnos con expectativas cuando todo está por empezar, buscar siempre la felicidad en el equipaje y no en el paisaje, que todo pasa, por mucho que grites que este verano es frío, un invierno y un otoño en la historia, que siempre esperamos al siguiente tiempo, y las segundas oportunidades, dibujando en el agua, trazos efímeros, como los sentimientos, como andar derecho. El surco de las lágrimas o las riendas de tu sonrisa, cógelas, con calma. Que desde hace tiempo ya no me importa que sea lunes, el dolor del despertador se suaviza pero nadie se salva, que si quema me aguanto. Tener que decidir, si gritar en silencio, o reír por cumplir, preso de las costumbres, del sentido común, de las ocurrencias, y de las cosas que no sabes, que todo está por ver, y si quieres seguir vivo te lo tienes que creer. Enfrentarse al coraje, no saber quién eres y ser tu mismo y que si hay que deshacer se deshace. Que tengo el defecto de sonreír solo por no estar muerta, escribir libertad en un espejo empañado y alejarte de este suelo que desvaría.
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